lunes, 10 de enero de 2011

Juan Luís Vives. El socorro de los pobres (1)



1. Introducción:

Juan Luís Vives en su obra De subventione pauperum o del socorro de los pobres, propone una serie de medidas para solucionar el problema de la mendicidad en la Brujas del siglo XVI.
Para llevar a cabo sus medidas, primero Vives propone un censo exhaustivo de todos los pobres y mendigos de la ciudad. Clasifica el autor los pobres en dos categorías, atendidos en los hospitales, o no atendidos, llamados errantes, los primeros serán censados en el hospital por regidores, y los segundos, considerados inmundicia por Vives, se prestaran voluntariamente al censo. El censo debe recoger información como necesidades, causa de la pobreza, la vida que llevaban antes de ser pobres. El censo de pobres será obligatorio, realizándose bajo coacción si hace falta o amenaza de prisión.
Juan Luís Vives pone en esta obra, el trabajo y la formación y educación, como principales remedios para solucionar la pobreza de la ciudad. Todos los que estén capacitados para trabajar deben hacerlo en beneficio propio y de la comunidad. Asegura el autor que hay empleo para todos, incluso poniendo como ejemplo lugares donde es necesaria la mano de obra. Se debe de condenar la ociosidad y la mentira en que algunos se esconden, simulándose enfermos por ejemplo, para no tener que trabajar.
Aquellos pobres que tengan oficio lo desempeñarán otra vez, y aquellos que no lo tengan serán formados en alguna tarea con la que se puedan incorporar rápidamente al trabajo.
Para los pobres sanos que no sean nativos de la ciudad propone la repatriación, eso si, proveyéndoles de lo necesario para el viaje, los no nativos que sean exiliados de guerra y estén bautizados serán acogidos en la ciudad.
Sobre los que han caído en la pobreza de manera vergonzosa, en el juego o el vicio, propone que también sean atendidos pero con los mínimos cuidados de forma que sufran su vergüenza y esto les enseñe a no repetir los actos que les llevaron a la pobreza.
Sobre los ciegos y los enfermos el autor afirma que se pueden considerar capaces, que pueden desarrollar trabajos aunque sea de forma ligera y/o adaptada a sus condiciones y que esto repercutirá positivamente sobre su estado y salud.
Sobre los enfermos mentales y discapacitados Vives les muestra máxima piedad y recomienda que sean protegidos y bien cuidados pues a falta de razón lo merecen.
Los enfermos contagiosos o asquerosos deben ser aislados para no extender la enfermedad y el asco.
Sobre los pobres que sean artesanos o artistas Vives propone que se promocione al máximo su trabajo en beneficio de la comunidad, ya sea asignándoles a un taller que será subvencionado con fondos públicos o empleándolos en la obra pública.
El censo especificará las necesidades de cada pobre y si estas no pueden ser cubiertas sólo con el trabajo se les añadirá al sueldo lo que sea necesario.
Sobre la atención a los niños abandonados y a los hijos de los pobres, Vives reclama que sean atendidos en hospicios, alimentados por sus madres si tienen hasta los seis años, y después ingresen en la escuela pública donde deben aprender a leer y escribir, la religión, y a ser humildes. Al terminar la escuela de estos niños, los más capaces serán maestros en la misma escuela o empleados públicos, y otros sacerdotes.
Para Juan Luís Vives los beneficios de aplicar su propuesta de socorro a los pobres traerá grandes beneficios tanto humanos como divinos a la comunidad.
Al reducirse la pobreza y la mendicidad:
Mejorará la imagen y honor de la ciudad.
Habrá menos delincuencia y más seguridad y tranquilidad.
Reinará la concordia y el amor entre los habitantes de la ciudad.
En resumen, la ciudad ganará en buenos ciudadanos lo que sin duda comporta un beneficio colectivo.
En el aspecto divino Vives destaca que la regulación de la caridad hará que está aumente así como también aumentará el beneficio espiritual que esta comporta. También Vives afirma que Dios amará más a la ciudad si esta es piadosa y caritativa ya que sus medidas sin duda aumentarán el amor cristiano entre sus ciudadanos.



2. Contextualización del texto.

Juan Luís Vives (Valencia 1492-Brujas 1540) Nacido en una familia de judíos conversos, estudió en las universidades de Valencia y París. Desde 1512 se estableció en Flandes, donde fue profesor de la Universidad de Lovaina y entabló una estrecha relación con Erasmo de Rotterdam. También mantuvo amistad intelectual con Tomás Moro, que le llevó a enseñar en la Universidad de Oxford desde 1523. Al igual que Moro, se opuso al divorcio de Enrique VIII, motivo por el que fue arrestado y hubo de dejar Inglaterra y regresar a Flandes en 1528. Su influencia sobre la Europa del Renacimiento fue enorme, pues no sólo acudieron a consultarle los más influyentes artífices de la Reforma protestante y de la Contrarreforma católica, sino que fue tutor y educador de muchos nobles que ocuparon puestos de responsabilidad en la monarquía de Carlos V. Su pensamiento es uno de los máximos exponentes del humanismo renacentista: trató de rescatar el pensamiento de Aristóteles, descargándolo de las interpretaciones escolásticas medievales; sustentó una ética inspirada en Platón y en los estoicos. Pero, más que plantear teorías de altos vuelos, Vives fue un hombre ecléctico y universalista, que avanzó ideas innovadoras en múltiples materias filosóficas, teológicas, pedagógicas y políticas, y propuso acciones en favor de la paz internacional, la unidad de los europeos y la atención a los pobres.
La época en que le toco vivir, principios de la Edad Moderna, y su visión de la pobreza y de la atención que esta debe recibir le sitúa como bisagra entre la visión medieval de la pobreza como virtud cristiana y la visión moderna de la pobreza como problema.
En la edad media se asistía a la pobreza pero sin llegar a cambiar las estructuras socio-económicas que la creaban. Este modelo asistencialista se pudo mantener hasta cierto punto mientras la pobreza no fue una cuestión más o menos mayoritaria.
Mientras que en la edad media la doctrina de la caridad creaba una complementariedad entre pobres y no pobres que convertía la pobreza en virtud, para los pobres como expiación de sus pecados y para los ricos como salvación obtenida a través de la caridad, en los principios de la edad moderna un gran aumento demográfico aumento considerablemente el número de pobres en las ciudades europeas cambiando progresivamente la conciencia de pobreza.
Otros dos factores tuvieron gran influencia en este cambio de mentalidad, el primero fueron las revueltas y estallidos de violencia provocados por los desfavorecidos que presentan al pobre como un peligro ante el no pobre. El segundo fue el surgimiento del primer capitalismo, sobre todo en el norte de Europa, que creó una gran demanda de mano de obra, se cita en el texto “casi todos los artesanos se quejan de la escasez y poca abundancia de operarios”, esto presento al pobre como un no trabajador frente al no pobre trabajador.
Durante toda la edad media y hasta entrada la edad moderna las causas de la pobreza fueron muchas, sobretodo un sistema socio-económico que producía desigualdades, pero también las guerras y enfermedades. Muy importantes fueron también las crisis agrícolas como creadoras de pobreza ya que el campo era la base económica sobre la que se sustentaba gran parte de la sociedad. Estos desastres naturales, en forma de crisis agrícolas, dan difícil solución al problema de la pobreza, que ayuda a mantener la visión cristiana medieval de la pobreza como virtud. Pero con la llegada del primer capitalismo y su demanda de mano de obra la actividad económica se diversifica, se puede trabajar, la pobreza solo puede ser admitida en los casos de las personas más desfavorecidas o limitadas.
Se impone pues la terapia ocupacional como solución a la cuestión de la pobreza, y también como modo de socialización de los pobres en beneficio de la comunidad.

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